Apoyando a la familia del paciente con cáncer

Enfrentarse a un diagnóstico de cáncer es una tarea difícil, tanto por la complejidad de la enfermedad en sí, como por el impacto social, cultural y familiar que representa. Actualmente existen más de 100 tipos de cáncer y gracias a los avances de la medicina es posible darle tratamiento a esta enfermedad en un gran número de casos, aunque hay que tener en cuenta que cada paciente es único y su forma de responder a los tratamientos es diferente.

La familia resulta indispensable para apoyar al paciente con cáncer en su tratamiento, algunos elementos que se deben considerar son:

  • Lo primero que debe hacer la familia para atender a un paciente con cáncer es organizarse, para asistir a las citas con su familiar, mantener los reportes médicos en orden, administración de los medicamentos, entre otros.
  • Platicar con el familiar con cáncer sobre sus dudas y preocupaciones para que puedan ser aclaradas por el médico, es posible que el paciente se sienta en un grado de estrés tal que olvide preguntar algo importante.
  • Estar atento y preguntar sobre todos los efectos secundarios de cualquier medicamento o tratamiento que se administre al paciente, a fin de estar preparado en cuanto ocurra cualquier imprevisto.
  • Evitar dejar toda la responsabilidad a un solo miembro del entorno familiar. La preocupación debe ser de todos equitativamente, compartir las responsabilidades y las tareas propias del tratamiento.
  • Tener a la mano las líneas de emergencia.
  • El clima de unión y armonía familiar contribuirá adecuadamente con la terapia.
  • Es recomendable hacer un horario para estar cerca del paciente si su estado de salud es muy delicado.
  • Asesorarse sobre los cuidados de alimentación, nauseas e higiene  del paciente con el médico tratante.
  • Fomentar en el paciente el lema de: “hay vida después del cáncer”
  • Un grupo de apoyo puede ayudar a ambos, en el instituto Nacional de Cáncer pueden brindarle más información.

Para algunos familiares es una experiencia traumatizante, no saben cómo actuar ante esta situación. También son afectados psicológicamente con la enfermedad del paciente y quizá en algún momento no puedan soportar emocionalmente la situación provocando situaciones de descontrol.

Cáncer

Los médicos pueden rara vez explicar por qué una persona padece cáncer y otra no, pero la investigación indica que existen algunos factores de riesgo que pueden aumentar las probabilidades de que una persona lo padezca.

Estos son los factores de riesgo más comunes asociados con el cáncer:

 

  • Envejecimiento
  • Tabaco
  • Rayos del sol
  • Ciertos productos químicos y otras sustancias
  • Algunos virus y bacterias
  • Ciertas hormonas
  • Antecedentes familiares de cáncer
  • Alcohol
  • Dieta deficiente
  • Falta de actividad física
  • Tener sobrepeso

 

Muchos de estos factores de riesgo pueden evitarse aunque otros como los antecedentes familiares no; sin embargo las personas pueden protegerse a sí mismas si se mantienen alejadas lo más posible de los factores de riesgo conocidos. Algunas personas son más sensibles que otras a los factores de riesgo conocidos.

Con el tiempo, varios factores pueden actuar juntos para hacer que células normales se conviertan en cancerosas. El cáncer empieza en las células, las cuales son las unidades básicas que forman los tejidos. Los tejidos forman los órganos del cuerpo. Normalmente, las células crecen y se dividen para formar nuevas células a medida que el cuerpo las necesita. Cuando las células envejecen, mueren, y células nuevas las reemplazan, algunas veces este proceso ordenado se descontrola. Células nuevas se siguen formando cuando el cuerpo no las necesita, y las células viejas no mueren cuando deberían morir. Estas células que no son necesarias forman una masa de tejido, que es lo que se llama tumor.

Los tumores pueden ser benignos o malignos:

  • Los tumores benignos no son cancerosos.
  • Los tumores benignos rara vez ponen la vida en peligro.
  • Generalmente, los tumores benignos se pueden operar y comúnmente no vuelven a crecer.
  • Las células de tumores benignos no invaden tejidos cercanos.
  • Las células de tumores benignos no se diseminan a otras partes del cuerpo.
    • Los tumores malignos son cancerosos.
    • Los tumores malignos generalmente son más graves que los tumores benignos. Pueden poner la vida en peligro.
    • Los tumores malignos generalmente pueden extirparse, pero algunas veces vuelven a crecer.
    • Las células de tumores malignos pueden invadir y dañar tejidos y órganos cercanos.
    • Las células de tumores malignos pueden diseminarse (tienen metástasis) a otras partes del cuerpo. Las células cancerosas se diseminan al desprenderse del tumor original (primario) y entrar en el torrente de la sangre o en el sistema linfático. Las células pueden invadir otros órganos y formar tumores nuevos que dañan estos órganos. Cuando el cáncer se disemina, se llama metástasis.

El nombre de la mayoría de los cánceres se determina en base al lugar en donde empiezan. Por ejemplo, el cáncer de pulmón empieza en el pulmón y el cáncer de seno comienza en el seno. Linfoma es cáncer que empieza en el sistema linfático. Asimismo, la  leucemia es cáncer que empieza en los glóbulos blancos (leucocitos).

Si la persona piensa que puede tener riesgo de padecer cáncer, deberá hablar de esta preocupación con su médico y preguntar cómo reducir su riesgo y hacer un plan de exámenes.

Anorexia y bulimia

La anorexia y la bulimia son dos de los trastornos de la conducta alimentaria más conocidos, en México en la Encuesta Nacional de Nutrición 2006 registró datos a nivel nacional de adolescentes, donde se mostraron los siguientes porcentajes en los factores de riesgo asociados a estos trastornos: una preocupación por engordar de 7% en varones y hasta un 26% en mujeres; la práctica de atracones fue de 9% en hombres y hasta 12% en mujeres; la práctica de ejer­cicio excesivo en los hombres alcanzó 2.4%, mientras que en las mujeres se registraron porcentajes hasta del 7% en práctica de ayunos, 2.5% de dietas y ejercicio excesivo y 1 % de uso de diuréticos con la intención de bajar de peso. Los datos de esta encuesta mostraron que la prevalencia es casi del doble en las zonas urbanas en comparación con las rurales.

Un trastorno alimentario implica más que simplemente hacer dieta para perder peso o hacer ejercicio todos los días. Se trata de comportamientos alimentarios extremos: por ejemplo, dietas que nunca terminan y que, gradualmente, se vuelven más estrictas. También guarda relación con personas que no salen con amigos porque creen que es más importante salir a correr para contrarrestar el dulce que comieron más temprano.

Si bien la anorexia y la bulimia parecen ser similares, las personas con anorexia suelen ser muy delgadas y/o tener un peso inferior al normal. Por el contrario, las personas bulímicas pueden tener un peso normal o estar un poco excedidas de peso; sin embargo  saber si una persona padece alguno de estos trastornos es difícil, pero existen algunos signos que pueden indicar que una persona tiene anorexia o bulimia:

Anorexia

  • adelgazar mucho, volverse frágiles o escuálidas
  • estar obsesionada con la alimentación, los alimentos y el control del peso
  • pesarse de manera reiterada
  • llenarse con agua deliberadamente cuando visitan a un profesional para pesarse
  • contar o racionar los alimentos cuidadosamente
  • comer solo determinados alimentos y evitar los lácteos, la carne, el trigo, etc.
  • hacer ejercicio en exceso
  • sentirse gorda
  • aislarse socialmente, especialmente evitando las comidas o los festejos donde se sirve comida
  • deprimirse, sentirse sin energía y sentir frío con frecuencia

Bulimia

  • tener miedo a aumentar de peso
  • sentirse realmente insatisfecha con el tamaño, la forma y el peso corporal
  • inventar excusas para ir al baño inmediatamente después de comer
  • comer solo alimentos dietéticos o con bajo contenido en grasa (excepto en los atracones)
  • comprar laxantes, diuréticos o enemas con regularidad
  • pasar la mayor parte del tiempo haciendo ejercicio o intentando quemar calorías
  • aislarse socialmente, especialmente evitando las comidas o los festejos donde se sirve comida

Recuerda que los trastornos alimentarios son muy comunes en los adolescentes. Las opciones de tratamiento dependen de cada persona y de cada familia, pero hay muchos que incluyen publicaciones con información, charlas con terapeutas y trabajo con nutricionistas y otros profesionales. Aprender a sentirte cómodo con un peso saludable es un proceso.

Trastornos relacionados con la alimentación

Un trastorno relacionado con la alimentación consiste en la alteración en la manera de comer; es decir, quien lo padece, otorga excesiva importancia al peso y al aspecto corporal, al grado de llegar a perder el sentido de la realidad y poner en riesgo su salud y bienestar. La imagen física no es la única razón para dejar de comer, en otros casos, el trastorno obedece a razones espirituales, míticas, místicas o de fe.

Los trastornos de alimentación más frecuentes son:

  • Anorexia: La anorexia se caracteriza por una pérdida importante de peso debido a las dietas restrictivas y al uso de conductas purgativas. Se le conoce como manorexia cuando el afectado es de sexo masculino.
  • Bulimia: A diferencia de la anorexia, los bulímicos experimentan ataques de voracidad que van seguidos por vómitos. Usan laxantes para evacuar, dietas exageradas, ayuno, consumo de anfetaminas, obsesión por quemar calorías, preocupación excesiva por la imagen y sentimientos depresivos, ansiedad y culpabilidad por no tener autocontrol.
  • Ortorexia: Es la obsesión por consumir solamente comida “sana” o probiótica, cultivada ecológicamente, sin grasas ni sustancias artificiales. Tiene que ser orgánica, vegetal, sin conservadores, poco o nada de carnes, sólo alimentos crudos o frutas, nada que pueda hacerles “daño”.
  • Drunkorexia: Es un trastorno alimenticio que se caracteriza por saltarse las comidas, para sustituir los alimentos por alcohol y así no engordar. Es una combinación de restricción de alimentos con abuso del alcohol.
  • Vigorexia: Es un padecimiento que aunque no está estrictamente relacionado con la comida, se considera un trastorno alimenticio porque comparte los rasgos de la preocupación obsesiva por la figura y la distorsión de la imagen corporal.
  • Permarexia: Los permaréxicos realizan un régimen continuado de adelgazamiento pero no dejan de comer ni se provocan el vómito, sin embargo siempre están pensando en lo que ingieren a un límite extremo.
  • La pica: Es un trastorno de la conducta alimentaria que consiste en un deseo irresistible de comer o lamer sustancias no nutritivas y poco usuales como tierra, tiza, yeso, virutas, moho, papel, almidón, pegamento, cenizas, insectos o cualquier otra cosa que no tiene, en apariencia, ningún valor alimenticio.
  • Potomanía: Es el deseo de beber grandes cantidades de líquidos, por lo regular agua. Sus consecuencias pueden ser fatales, debido a que si el consumo diario supera los cuatro litros, el cuerpo humano no podría procesarlos.

El origen de los trastornos alimenticios es multifactorial; responde a la combinación de factores personales, familiares, socioculturales, biológicos y psicológicos, no solo provocan la disfunción alimentaria, sino que también la mantienen. Casi siempre hay una falta de conciencia de la enfermedad por parte de la persona, por ello con frecuencia la familia es quien busca la ayuda profesional.

¿Adolescentes en casa?

La adolescencia es una de las fases de la vida más complejas, tanto por los cambios que presentan en lo físico como por las sensaciones y sentimientos que experimentan; es una etapa de búsqueda de identidad y es un momento crucial para poner en práctica valores aprendidos en su primera infancia y a desarrollar habilidades que les permitirán convertirse en adultos responsables. Cuando los adolescentes reciben el apoyo y el aliento de los adultos se desarrollan de formas inimaginables, convirtiéndose en miembros plenos de sus familias, comunidades y dispuestos a contribuir socialmente.

Se considera a la adolescencia el período comprendido entre los 10-19 años; la pubertad o adolescencia inicial es la primera fase, comienza normalmente a los 10 años en las niñas y a los 11 en los niños y llega hasta los 14-15 años. La adolescencia media y tardía se extiende, hasta los 19 años.

Regularmente después de que las niñas cumplen 8 años y entre los 9-10 años en los niños, la pubertad empieza cuando un área del cerebro llamada hipotálamo empieza a liberar una hormona llamada Hormona Liberadora de Gonadotropina (GnRH). Cuando esta hormona viaja por la glándula pituitaria (pequeña glándula debajo del cerebro que produce hormonas que controlan otras glándulas a través de todo el cuerpo), esta libera dos hormonas más características de la pubertad – hormona luteinizante (LH) y hormona foliculoestimulante (FSH)-; lo que sucede después de esto depende del género:

  • Niños: Las hormonas viajan a través del cuerpo por el torrente sanguíneo hacia los testículos y les da la señal de comenzar a producir espermatozoides y la hormona testosterona.
  • Niñas: Las hormonas van hacia los ovarios y desencadenan la maduración, liberación de huevos y de la producción de la hormona estrógeno, la cual madura el cuerpo de las mujeres y lo prepara para embarazarse.

Casi al mismo tiempo, las glándulas adrenales de ambos, niños y niñas, comienzan a producir un grupo de hormonas llamadas andrógenos adrenales; estas hormonas estimulan el crecimiento del vello púbico y axilar.

El cambio de voz en los niños, la menstruación en las niñas, el olor fuerte característico de esta etapa y los cambios físicos son solo las representaciones de todos los cambios hormonales que están ocurriendo por dentro de su cuerpo; sin embargo, es importante que los padres estén atentos y conozcan las razones de estos cambios para poderlos abordar de manera coloquial, a fin de ser un apoyo para los chicos en esta etapa que resulta crucial para la vida.

Dietas milagro

Frecuentemente aparecen en televisión, revistas o en nuestros círculos sociales nuevas dietas para adelgazar, que tienen en común la promesa de una rápida pérdida de peso sin esfuerzo. Estas “dietas milagro”, frecuentemente carecen de fundamento científico, son riesgosas para las personas e incluso pueden caer en problemas de sobrepeso, debido a una alimentación desequilibrada, derivando incluso en desajustes en el organismo.

La creencia popular dicta que para perder peso hay que reducir al mínimo el consumo de alimentos o incluir y/o restrigir diferentes alimentos, siendo esta una manera equivocada de llegar a un resultado de forma segura, saludable y a largo plazo. Estas dietas contienen una escasa ingestión de energía o calorías, lo que puede producir alteraciones en el metabolismo, además de acarrear una deficiencia de vitaminas y minerales debido al desequilibrio. Los elementos que permiten reconocer una “dieta milagro” son:

  • La promesa de pérdida de peso rápida: más de 5 kg por mes.
  • Se puede llevar sin esfuerzo.
  • Anunciar que son completamente seguras, sin riesgos para la salud.

Se sabe que alrededor del 90% de las personas que pierden peso con una “dieta milagro” vuelve a recuperarlo, esto se debe al denominado “efecto yo-yo” o “rebote”, por el que, al abandonar la dieta, se recuperan más kilos de los que se han perdido. Diferentes razones explican estas consecuencias:

  • Al terminar el período de poco consumo, el cuerpo tiende a ingerir más de lo que necesita, lo que provoca una mayor recuperación del peso que se ha perdido.
  • Al ingerir una cantidad de energía inferior a la que se necesita, el cuerpo tiende a gastar menos energía y crear reservas. Por eso, cuando se abandona la dieta milagro, el metabolismo sigue gastando menos, pero la persona come más debido a esa falta de energía que se ha tenido. Por lo tanto se recupera más peso y rápidamente se acumula en forma de grasa corporal.
  • Al tratarse de dietas desequilibradas, el cuerpo recurre a las reservas de emergencia almacenadas en los músculos. Así, se reduce masa muscular (tejido muy rico en agua) y no grasa. Por eso se pierde peso rápidamente. Este tipo de dietas son muy fáciles de distinguir: aseguran una gran pérdida de peso en poco tiempo (más de 5 kg. al mes) y sin esfuerzo.

Para reducir de peso de manera segura y saludable, lo primero que se requiere es querer hacer cambios en el estilo de vida ya que el reducir de peso de forma acelerada lleva a diferentes riesgos que pueden ir desde una deficiencia de proteínas, vitaminas y minerales, hasta producir efectos psicológicos negativos; además de que al abandonar estas dietas, las personas no han aprendido a comer saludablemente y vuelven a las costumbres que les hicieron aumentar de peso.

Alimentos funcionales

A los alimentos se les han dado diferentes atributos ya sea para prevenir enfermedades u ocasionar enfermedades muchas veces sin fundamento científico; lo que es cierto es que existen algunos productos que se consideran funcionales ya que contienen una o varias sustancias específicas que ayudan a mejorar las funciones del organismo y así mejorar la salud de las personas.

Si bien todos los alimentos cumplen una función biológica, psicológica y sociocultural, el  International Life Science Institute (ILSI) considera como un alimento funcional  a aquel que logra demostrar que posee un efecto benéfico sobre una o varias funciones específicas del organismo, más allá de las funciones nutricionales habituales, y que puede mejorar el estado de salud y bienestar o reducir el riesgo de padecer alguna enfermedad en las personas; es decir, el efecto positivo de un alimento funcional puede ser tanto su contribución al mantenimiento del estado de la salud y del bienestar como a la reducción del riesgo de padecer una determinada enfermedad.

Un alimento funcional puede ser natural o modificado (alterando, añadiendo o eliminando uno o varios de sus componentes), así como diseñado o utilizado para grupos particulares de la población, definidos por sus características genéticas, por el sexo, por la edad o por otros factores. De esta manera posibilidades para que un alimento sea transformado en  funcional  o incremente  su funcionalidad son:

  • Adición o suplementación con sustancias o ingredientes con efectos beneficiosos: por ejemplo antioxidantes no vitamínicos, prebióticos (fructooligosacáridos).
  • Sustitución de sustancias con  efectos negativos por  otras con efectos benéficos; por ejemplo grasa animal por grasa vegetal.
  • Eliminación de componentes que pueden  tener efectos negativos en la salud de los consumidores, por ejemplo proteínas alergénicas como los productos sin gluten
  • Incrementando la concentración de un componente naturalmente presente y que tiene efectos benéficos en la salud, por ejemplo  fortificación con un micronutriente, aumentar la concentración de fibra alimentaria benéfica.
  • Aumentar la biodisponibilidad o estabilidad de un  componente  para producir efectos funcionales benéficos.

Los alimentos funcionales, consumidos como parte de una dieta equilibrada y acompañados de un estilo de vida saludable, ofrecen la posibilidad de mejorar la salud y/o prevenir ciertas enfermedades. Cabe resaltar que los alimentos funcionales no curan ni previenen por sí solos y no son indispensables en la dieta.

Prebióticos

Los prebióticos son sustancias alimenticias que nutren a un grupo selecto de microorganismos que pueblan el intestino, favorecen la multiplicación de las bacterias beneficiosas más que de las perjudiciales. A diferencia de los probióticos, la mayoría de los prebióticos se utilizan como ingredientes de alimentos en galletitas, cereales, chocolate, cremas de untar y productos lácteos, o se encuentran en productos frescos como frutas y verduras.

Los prebióticos son principalmente fibras que el organismo no puede digerir; es decir,  escapan de la digestión del tracto intestinal superior y se convierten en sustrato o alimento para los probióticos, estimulando su crecimiento y actividad de éstos en el colon beneficiando de esta manera la salud. Los prebióticos más comunes o que incluso puedes identificar en los etiquetados de diferentes productos son:

 

  • Oligofructosa
  • Inulina
  • Galacto-oligosacáridos
  • Lactulosa
  • Oligosacáridos

 

Si bien encontramos muchos alimentos enriquecidos con prebióticos, hay algunos que los contienen de forma natura, por ejemplo:

  • Alcachofas y plátano: contienen inulina
  • Leguminosas, papa y camote: poseen rafinosa y estaquiosa.
  • Ajo, cebolla y puerro: poseen derivados de inulina y fructooligosacáridos
  • Trigo, avena y cebada: poseen inulina.
  • Espárrago: posee fructooligosacáridos

Puede pensarse que la principal función de los productos prebióticos es alimentar a las bacterias probióticas, sin embargo tiene otras funciones que ayudan al bienestar como:

  • Absorber el calcio
  • Reducir las concentraciones de triglicéridos
  • Reducir el riesgo de cáncer en el colon
  • Reducir el estreñimiento

Muchas veces no es necesario recurrir a productos costosos por estar enriquecidos con prebióticos;  una dieta rica en frutas y  verduras ayudará a equilibrar las cantidades de prebióticos.

Bacterias que sanan: Probióticos

En el intestino grueso habitamos a un conjunto de bacterias vivas a las que se les denomina “Flora intestinal”; esto es normal en todas las personas ya que estos microorganismos ayudan a la absorción, formación y utilización de nutrimentos. Es importante aclarar que no todas estas bacterias son benéficas; algunas de ellas pueden causar infecciones de cualquier gravedad, por ello se debe poblar el intestino con aquellas que son positivas para la persona.

La alteración en la flora intestinal puede provocar muchos inconvenientes para el ser humano; sin embargo, diversas investigaciones han encontrado una serie de microorganismos vivos que, al administrarse en cantidades adecuadas, tienen un beneficio a la salud de la persona y se les denomina probióticos.

Los probióticos son microorganismos vivos que al administrarse en cantidades adecuadas, tienen un efecto positivo por su acción sobre la flora intestinal. En su mayoría suelen ser bacterias fermentadoras de acido láctico como los lactobacillus, aunque los probióticos más evolucionados incluyen cepas  de otras bacterias como enterococos y estreptococos, e incluso de levaduras como las del genero sacaromyces cerevisae presente en la fermentación de la cebada para la producción de cerveza.

Dependiendo de la cepa o del tipo de probiótico que se consuma y el crecimiento que tenga en la persona va a ser el beneficio específico que tenga; sin embargo, de manera general se puede decir que tienen los siguientes:

  • Prevención de diarreas
  • Actividad contra infecciones por Helicobacter pylori
  • Reducción de enfermedades intestinales y síndromes intestinales
  • digiere los alimentos y compite con los patógenos por los nutrimentos lo que ayuda a que crezcan en volumen y reduzca la presencia de bacterias dañinas
  • Aumenta la función de barrera intestinal que modula la entrada de gérmenes
  • Modifica las toxinas de origen patógeno

Las formas más comunes para consumir probióticos son los productos lácteos y los alimentos fortificados con probióticos; sin embargo, también existen en el mercado comprimidos, cápsulas y sachets que contienen bacterias en forma deshidratada. A la hora de elegir un producto que contenga probióticos asegúrate de que represente un real beneficio a tu salud, es decir que sea bajo en azúcar, grasa y sodio.

 

¿Colitis?

Al intestino grueso también se le conoce como colon y mide aproximadamente 1.5 metros; aquí se lleva a cabo la última parte de la digestión donde se absorbe agua, algunas vitaminas y minerales. Cuando se inflama cualquier porción del colon se le denomina colitis.

La colitis puede manifestarse con inflamación y dolor abdominal, en ocasiones se confunde con apendicitis y puede incluso impedir que la persona pueda caminar por el intenso dolor; se sabe que los casos más comunes de colitis son dados por una dieta baja en fibras, sedentarismo y estrés. De acuerdo al IMSS, en algún momento de su vida millones de mexicanos han padecido colitis y esto se adjudica a un régimen alimenticio donde abundan las harinas blancas, condimentos, café en exceso, conservadores químicos, alcohol, tabaco y baja fibra.

Podemos encontrar varios tipos de colitis; algunos de ellos son:

  • Colitis nerviosa: una de las causas emocionales de la colitis son los estados de estrés o ansiedad constantes. La colitis nerviosa aparece precisamente cuando se somete al cuerpo a situaciones de estrés o nerviosismo frecuentes, los cuales producen contracciones en los músculos del intestino grueso, aumento de sensibilidad ante la presencia de gas y movimientos del sistema digestivo. Todo esto, en conjunto, produce un cólico abdominal con diarrea o, en algunas ocasiones, estreñimiento.
  • Colitis ulcerosa: es un padecimiento crónico, que se caracteriza por la inflamación y presencia de heridas o úlceras en la pared interior del colon. Sus síntomas son diarrea con sangre, intenso dolor abdominal acompañado con fiebre. Por lo general, se manifiesta entre los 15 y 30 años.
  • Colitis provocada por el uso de medicamentos: el exagerado uso de los antibióticos llega a dañar severamente las paredes del colon, provocando colitis seudomembranosa o necrosante. Esto se debe a que estos productos alteran el equilibrio de las bacterias que se encuentran en el intestino, permitiendo la reproducción de microorganismos causantes de enfermedades. Por otro lado, el consumo excesivo de los suplementos con vitamina C, hierro o ácido acetilsalicílico (aspirina), pueden generar una severa irritación en la mucosa del colon y, por ende, su inflamación.
  • Colitis tóxica: este padecimiento es una complicación grave de la colitis ulcerosa, en la que se daña severamente la totalidad de la pared intestinal. Esto provoca que los tejidos del colon vayan perdiendo fuerza y tono muscular y se ensanchen en el transcurso de algunas horas o días.
  • Colitis hemorrágica: ocasionada por una bacteria llamada Escherichia coli, que infecta al intestino grueso y produce toxinas que causan tanto diarrea con sangre como intenso dolor abdominal.

Aunque sea una enfermedad cada vez más común, es importante tratarla adecuadamente ya que puede ser el principio de alguna otra enfermedad más grave como cáncer de colon o hemorragias masivas, por mencionar algunas. Es importar acudir al especialista que diagnostique el tipo de colitis y se atienda con un buen manejo de la alimentación control de estrés y medicamentos si es el caso.