Medidas de precaución

Existen medidas que pueden cambiar tu vida, solo es necesario que las vigiles de cerca para evitar cualquier complicación que a largo plazo te ocasione malestar. Actualmente las familias gastan cantidades importantes de dinero atendiendo una enfermedad o las complicaciones de la misma, cuando en la mayoría de los casos se puede prevenir.

Existen indicadores que deben de seguirse muy de cerca para reducir el riesgo de aparición de enfermedades crónicas en adulto. Tales son:

  • Índice de Masa Corporal (IMC): Es un indicador simple de la relación entre el peso y la talla que se utiliza frecuentemente para identificar el sobrepeso y la obesidad en los adultos. Se calcula dividiendo el peso de una persona en kilos por el cuadrado de su talla en metros (kg/m2). La definición de la OMS es la siguiente:
    • Un IMC igual o superior a 25 determina sobrepeso.
    • Un IMC igual o superior a 30 determina obesidad.
  • Circunferencia de cintura: para efectos prácticos se mide a la altura del ombligo y se usa para saber el riesgo de diabetes o enfermedades del corazón. La OMS lo define así:

Mujeres

Varones

Bajo Riesgo

Menos de 79 cm

Menos de 93 cm
Riesgo Incrementado

80 – 87 cm

94 – 101 cm

Riesgo Incrementado Sustancialmente

Más de 88 cm

Más de 102 cm

  • Glucosa: Esta medición se puede hacer de manera capilar con un glucómetro. Lo más importante es que los parámetros sean los adecuados y en caso de alguna duda se busque duplicar con una prueba de laboratorio:

Metas del tratamiento

Normal

Pre Diabetes

Diabetes

Glucosa en ayunas (mg/dl)

Menos 100

100-125

Más 126

Glucosa de 2 h después de comer (mg/dl)

Menos 140

140-199

Más 200

  • Colesterol y triglicéridos: Estos parámetros son difíciles de sentir, por lo que se recomienda que se realicen estudios de sangre por lo menos una vez al año para medirlos y saber si se encuentran en concentraciones adecuadas.

Si algún parámetro de los arriba descritos está fuera de lo normal, es importante que te atiendas cuanto antes; recuerda que la prevención es más barata, eficaz y sencilla.

Frutas, Verduras y Estrés.

Es bien conocido que los alimentos tienen diferentes propiedades que pueden beneficiar a las funciones del organismo, pero están lejos de ser milagrosos y curar por si solos algunas condiciones; de esta manera es difícil asegurar que existen alimentos “antiestrés” o que ayuden a la relajación, sin embargo, en los estilos de vida tan acelerados como los actuales, donde el estrés es casi imposible de evitar, el tener a la alimentación como aliado puede hacer la diferencia.

Actualmente se desconocen todos los efectos del estrés en las necesidades nutricionales, pero se sabe que bajo estas circunstancias, el metabolismo del organismo puede estar sometido a gran presión. Este estado puede tener repercusiones en el sistema inmunitario; disminuyen nuestras defensas y somos más vulnerables a contraer infecciones o enfermedades. Lo que sí se sabe es que la respuesta del cuerpo al estrés, sin importar si es físico o emocional, es a través de la liberación de adrenalina; que para producir adrenalina, se necesita vitamina C y que desgraciadamente el hombre sólo puede obtenerla a través de la dieta, pero las frutas y verduras son la mejor y más eficiente fuente de este nutrimento indispensable.

Los estudios revelan que la carencia de vitamina C reduce la actividad de los macrófagos, células inmunitarias que se comen literalmente a las bacterias y los virus invasores que pueden ocasionar enfermedades; es decir una menor cantidad de macrófagos aumenta la propensión a contraer resfriados, lo cual a su vez, contribuye a agotar nuestras reservas de vitamina C. Cuando cualquier persona se expone a largos periodos de estrés es conveniente reforzar el sistema inmunitario tomando grandes cantidades de alimentos ricos en Vitamina A y C, así como ácido fólico y zinc para el funcionamiento adecuado del sistema inmunitario, estos nutrimentos los encuentras en los siguientes alimentos:

  • Vitamina A: zanahorias, verduras de color verde oscuro y frutas de color amarillo y naranja.
  • Ácido fólico: espinacas y otras verduras de hoja verde, espárrago,  betabel, acelga, alcachofas, brócoli, coliflor, chícharo, poro, aguacate, col, elote.
  • Zinc: lácteos, huevo, ostras, el germen de trigo, el hígado, las semillas de calabaza y la carne roja.

La alimentación es el mejor aliado para tener una mejor salud y la inclusión de más frutas y verduras en la dieta puede ser el primer paso para mejorar tu calidad de vida, incluso en estos tiempos de vida acelerada que parece que no hay tiempo para cuidar de nuestra salud.

Entendiendo al estrés.

El estrés se define como la respuesta automática y natural del cuerpo ante las situaciones amenazadoras o desafiantes, es lo que permite estar alerta a ciertas circunstancias externas y se pueda reaccionar de manera cognitiva, emocional o física. Pero cuando la respuesta al estrés se prolonga o intensifica en el tiempo, la salud, el desempeño académico o profesional, e incluso las relaciones personales o de pareja pueden verse afectadas.

El cuerpo está diseñado para que al percibir una amenaza o un riesgo, responda para alejarse del peligro de forma natural, esta es una reacción normal ante un estrés que no dura mucho tiempo; pero cuando el estrés dura más de lo necesario, el cansancio y diferentes efectos en el cuerpo comienzan a expresarse pudiendo ser muy peligrosos.

Cuando el cuerpo recibe esta señal de alerta, libera dos hormonas:

  • Cortisol: que es la hormona que va a agudizar el sistema inmunológico y aumentar la cantidad de combustible en la sangre (carbohidratos, glucosa y grasas) necesario para reaccionar al estrés.
  • Adrenalina: que aumenta los latidos del corazón, eleva la presión de la sangre y aumenta la producción y utilización de energía.

Este proceso se regula cuando deja de existir el peligro y el organismo deja de producir ambas hormonas, pero cuando el cuerpo está permanentemente con la alarma activada y funciona todo el tiempo en estado de alerta, termina acumulando energía y trabajando innecesariamente, lo que se traduce como tensión, ansiedad o preocupación. La constante activación nerviosa y la sobreproducción hormonal desgastan y deterioran al cuerpo, generando diferentes problemas de salud como:

  • Debilitamiento del Sistema Inmunológico, aumenta tu vulnerabilidad a las infecciones
  • Enfermedades cardíacas
  • Problemas digestivos
  • Problemas para dormir
  • Depresión o ansiedad y
  • Obesidad

 

El manejo del estrés puede resultar complicado y confuso, ya que los estilos de vida actuales han hecho que se pierda la perspectiva de un estado de estrés. Por lo que es importante incluir diferentes actividades para canalizarlo antes de expresarlo en una condición grave de salud, algunas formas son:

  • Hacer ejercicio
  • Reír
  • Evitar cualquier molestia a la hora de comer
  • Jugar “Juegos de mesa”


Si bien el estrés laboral o escolar es difícil de controlar o evitar, el canalizarlo correctamente y llevar una dieta correcta, puede ayudar a prevenir la aparición de enfermedades o malestares. Modifica las actitudes que están en tus manos y verás cómo puedes tener una mejor calidad de vida.

Combinaciones inteligentes.

Existe una relación directa entre la alimentación y la salud, ya que la alimentación es la manera de proporcionar al organismo todos y cada uno de los elementos necesarios para su correcto desarrollo y mantenimiento, de esta manera, realizar combinaciones estratégicas puede ayudar a mejorar el aprovechamiento de los alimentos y sus nutrimentos.

Las combinaciones de alimentos cobran más sentido cuando se quiere optimizar la calidad de la dieta, por ello algunas opciones son:

  • Estreñimiento: Fibra, agua y actividad física, la triada perfecta para tener una buena digestión. Incluir frutas o verduras crujientes, cereales integrales, leguminosas y de 6-8 vasos de agua simple, adicional a la recomendación de actividad física (150 minutos a la semana).
  • Anemia: Hojas verdes como la espinaca o acelga y cítricos, esta combinación ayuda a que el cuerpo utilice mejor el hierro de las verduras. Un ejemplo es hacer aderezos a base de jugo de limón o naranja para las ensaladas.
  • Mejor Proteína: leguminosas como los frijoles, lentejas, habas o garbanzos junto con los cereales como el arroz, tortilla o pasta, ayudan a tener una proteína de mejor calidad pero con menos grasa saturada como las de origen animal. Un ejemplo son los famosos frijoles con arroz.
  • Efecto protector: combinar un poco de “grasas buenas” como el aceite de oliva o aguacate con las verduras, ayudan al cuerpo a absorber los fitoquímicos protectores de estos como: el licopeno de los jitomates o la luteína de las verduras de hojas verdes. Estos fitoquímicos se asocian con la reducción en el riesgo de cáncer. Por ejemplo, poner a tu ensalada un poco de aguacate o aceite de oliva en lugar de un aderezo cremoso.
  • Pescado y ajo entero: el pescado tiene minerales como el zinc, hierro, cobre, iodo y selenio, que ayudan de forma natural en la función anti-inflamatoria y reducción de colesterol en sangre; cuando el pescado se cocina con ajo entero, ayuda a reducir mejor las concentraciones de colesterol que cuando se consume solo.

Muchos alimentos funcionan mejor en “equipo” que por sí mismos, de aquí la importancia de hacer combinaciones que permitan aspirar a una mejor calidad de alimentación, sin que deje de ser sabrosa. Selecciona de manera inteligente tus alimentos y refuerza tu dieta.

Leyes de la alimentación adecuada

La alimentación es un proceso que va desde la planeación de lo que se va a comer, pasando por la transformación de los alimentos y llega hasta la degustación. En este proceso, también se ven incluidos factores sociales, económicos, psicológicos, físicos o de tiempo; pero siempre hay forma de tener una alimentación, rica, saludable y acorde a las necesidades de cada persona.

Si bien un plan de alimentación debe estar adecuado a las necesidades del individuo, respecto a su edad, género, estatura, gustos y actividad física, se puede hablar de leyes básicas que se deben cumplir para hacerlo de manera inteligente, tales son:

  • Ley de Cantidad: La cantidad de la alimentación debe ser suficiente para cubrir las necesidades de todos los nutrimentos, de tal manera que el sujeto adulto tenga una buena nutrición y un peso saludable y en el caso de los niños, que crezcan y se desarrollen de manera correcta.
  • Ley de Calidad: El régimen de alimentación debe ser completo en su composición para ofrecer al organismo todas las sustancias que lo integran; es decir, que contenga todos los nutrimentos. Se recomienda incluir en cada comida alimentos de los 3 grupos del plato del bien comer.
  • Ley de Armonía: Los alimentos deben guardar equilibrio, para que los nutrimentos guarden las proporciones apropiadas entre sí, es decir, las porciones de cada grupo que le corresponden al individuo.
  • Ley de Adecuación: La finalidad de la alimentación está supeditada a su adecuación al organismo, estar acorde con los gustos y la cultura de quien la consume y ajustada a los recursos económicos.

Comer de todos los grupos de alimentos es indispensable para el buen funcionamiento del organismo, evita cualquier plan de alimentación que evite alguna de las cuatro leyes básicas; recuerda que no hay alimentos buenos o malos, sólo combinaciones adecuadas o inadecuadas.

Ten en cuenta que  exponer al cuerpo a una mala alimentación es sencillo; sin embargo esto favorece el desgaste del organismo,  quedando más vulnerable a enfermedades y  trabajando con menos energía. Pensar que pequeños cambios llevan a un gran cambio, puede hacer la diferencia a largo plazo, ponte en acción y aplica estas 4 leyes que te ayudarán a mejorar tu vida.

Ejercicio: Parte del tratamiento de la Diabetes

El ejercicio es un componente importante en el manejo de la diabetes, de manera que puede ser utilizado para fomentar la salud y la calidad de vida de los pacientes afectados con dicha enfermedad. Actualmente se sabe que la práctica regular de actividad física tiene beneficios a mediano y largo plazos, ya que aporta una serie de efectos positivos asocia­dos a la prevención de complicaciones, como son la mejora de la forma física, reducción del riesgo cardiovascular, disminución de la grasa corporal y, en algunos casos, la mejora del control glucémico. También produce beneficios psicológicos, de gran ayuda para facilitar la adaptación a la enfermedad, aumento de la autoestima y la autoconfianza, principalmente en el inicio de la enfermedad.

Antes de empezar cualquier plan de entrenamiento físico, el paciente con diabetes debe tener en cuenta las siguientes consideraciones:

  • Beneficios:
    • Mejora el control de la glucosa en sangre, al incrementar la sensibilidad a la insulina y dejarla trabajar óptimamente.
    • Combinada con un buen plan de alimentación puede reducir la cantidad de medicamento
    • Reduce los riesgos cardiovasculares al incrementar las concentraciones en sangre de colesterol “bueno” y reducir el “malo”, así como los triglicéridos.
  • Elementos a considerar antes de iniciar un plan de ejercicio:
    • Hablar con el médico las mejores opciones
    • Revisar las concentraciones de azúcar
    • Contar con un brazalete identificador
    • Usar calcetines y tenis apropiados
    • Tomar suficiente agua
    • Tener a la mano una colación de carbohidratos en caso de hipoglucemia

La actividad física en los pacientes con diabetes, tiene algunos riegos como hipoglucemia, hiperglucemia, sensibilidad reducida en las extremidades o riesgo de retinopatía, por lo que antes de iniciar cualquier plan de ejercicio se debe consultar con el médico.

La prescripción de ejercicio físico en el paciente con diabetes debe estar dirigida a conseguir los máximos beneficios con los mínimos riesgos, acercarse con un experto puede asegurar que esto suceda. Recuerda que la diabetes es controlable y el ejercicio puede ayudar notablemente a mejorar la calidad de vida de quien la padece.